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B13. Calefacción. ¿Cuál elijo?

01 de Noviembre, 2021.

Una decisión importante entre promotores y técnicos en la fase de diseño de instalaciones de un edificio es el del sistema de calefacción por el que optar, basándose en distintas variables, como tipo de edificio (plurifamiliar, unifamiliar), tipo de instalación (central o individual), uso, diseño arquitectónico, orientación, eficiencia, fuente energética renovable o no, costos de instalación, etc. Evidentemente a lo largo de los años los sistemas de calefacción han ido variando y la tecnología ha aportado importantes mejoras a la hora de calefactar espacios habitables, con nuevos materiales emisores de calor y nuevas fuentes de generación de calor.

Iniciamos el periplo con el fuego como emisor de calor usando madera como combustible que durante cientos, sino miles de años fue el sistema estrella. El carbón fue otro de los combustibles muy utilizados a partir de la revolución industrial y que aún no ha desaparecido de todas las instalaciones antiguas. Los derivados del petróleo aportaron el nuevo combustible que alimentaría las calderas de calefacción en forma de propano, butano, gas natural, parafina y gasóleo.

La electricidad irrumpió con fuerza en estos últimos tiempos como energía para alimentar sistemas como fancoils o ventiloconvectores, splits, bombas de calor, radiadores de aceite y convectores.

En la era de la sostenibilidad, el debate del uso de combustibles contaminantes (hidrocarburos, carbón, etc) genera la necesidad de energía más limpias y aparecen sistemas alimentados con energías renovables como la biomasa (pellets) y otros sistemas como aerotermia y geotermia que a priori son menos contaminates, más sustentables y más eficientes.

Resumiendo tenemos varios tipos de combustible o energía para la producción de calefacción:
-Madera, biomasa (astilla de madera, pellets), …
-Carbón.
-Hidrocarburos: Gasóleo, parafina, gas natural, propano, butano.
-Electricidad. 

Como sistemas generadores de calor destacaremos:
-Estufas y calderas de leña y biomasa.
-Calderas de derivados del petróleo (gasóleo, parafina, butano, propano, gas natural, aceites usados, etc).
-Fancoils/ventiloconvectores, esplits, etc.
-Bombas de calor (aerotemia, geotermia).
-Placas solares.

En la parte de emisores de calor tenemos:
-Estufas de leña, pellets.
-Estufas de gas butano.
-Radiadores eléctricos.
-Radiadores de agua caliente circulante.
-Suelo radiante.
-Emisores de aire caliente tipo ventiloconvectores.

Vemos que el catálogo de energías, sistemas y emisores de calor es variado y como hemos comentado al inicio de este artículo su eficiencia y elegibilidad depende en gran medida de distintas variables (clima, diseño, economía, sostenibilidad, etc) que hacen recomendable un estudio detallado de las circunstancias del edificio a calefactar por técnicos competentes expertos en este campo.

La optimización de sistema definitivo a instalar marca de una forma importante el futuro de una edificación en su sostenibilidad, mantenimiento, costos económicos y confort térmico. Los sistemas y combustibles llegan incluso a complementarse en aras de obtener mayor eficiencia y menor gasto.

Sistemas como el carbón y los hidrocarburos pierden fuerza frente a sistemas a base de biomasa y a sistemas basados en bombas de calor (eléctricos) que aprovechan el calor del planeta (aerotermia y geotermia) y otros que aprovechan radiación solar (placas solares). 

No se aporta una solución inapelable a la pregunta “¿Cúal elijo?”, dado la complejidad de la solución/es más adecuada. En la actualidad variables como sostenibilidad, ecología y costo económico ganan peso en la elección del sistema de calefacción, premisas como el respeto al medio ambiente tienden a ser muy importantes dado el avance de la normativa de obligado cumplimiento y a la concienciación social sobre esta circunstancia.

No es ajeno a este análisis la tendencia actual a minimizar el uso y peso de los sistemas de calefacción en los edificios, mejorando el funcionamiento térmico de los mismos con diseños arquitectónicos “pasivos”, con mejoras importantes en la envolvente de los edificio (cerramientos, aislamientos, carpinterías, etc), uso de tecnología avanzada (recuperadores de calor, domótica, termostatos inteligentes, ect) y utilización de sistemas generadores de energía a partir de radiación solar o energía geotérmica. Se trata de minimizar el consumo de energía a la mínima expresión obteniendo el confort térmico exigible.

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