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B15. Ruido y contaminación acústica

01 de Enero, 2022.

En anteriores artículos he analizado distintos factores nocivos para el medio ambiente y sus actuales inquilinos, a sea nosotros, como son la contaminación atmosférica, contaminación por radón, contaminación química, mala calidad del aire que respiramos, contaminación del agua, etc y sus efectos en la salud del planeta y seres humanos.
Llegado a este punto hoy incidiré sobre el ruido o contaminación acústica que tiene una incidencia negativa importante sobre la salud pública y que tras la mala calidad del aire es el factor ambiental más perjudicial para la salud. 

¿Qué es o cómo definimos la contaminación acústica?
La contaminación acústica es la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones producidas por fuentes o emisores acústicos que producen molestias y daños a las personas.
Daños auditivos como la pérdida de audición o sordera y no auditivos como ansiedad, estrés, alteraciones del sueño y otras muchas. 

Al margen del ruido de gran intensidad de efecto inmediato, la exposición permanente a ruido de menor intensidad en áreas industriales o áreas residenciales de alta densidad produce un abanico de patologías, que no por desconocidas, a las que no se les ha dado la visualización necesaria ni existe la concienciación necesaria para atajar su origen y consecuencias.

Fábricas, aeropuertos, tráfico intenso, obras, eventos sociales, música a alto volumen, …. Son algunos exponentes de la exposición al ruido a la que nos enfrentamos a diario y que causan unos daños cuantificables. El ruido se instalado en nuestras vidas como un elemento consustancial al desarrollo. 

Como en otras áreas, las leyes y normativas correspondientes regulan los parámetros de ruidos para no generar contaminación acústica y establece límites según actividades y horarios que varían entre los 60 DB y los 73 DB.

Para hacernos una idea de estos valores diré que un coche de formula 1 emite unos 140DB, un avión despegando unos 130 DB, un martillo mecánico 100 DB, el tráfico 90 DB, la aspiradora 70 DB, una conversación 40 DB, .. el silencio 0 DB.

Está claro que estamos expuestos a diario a niveles sonoros superiores a los umbrales máximos regulados por normativa y a pesar de la evidente molestia que nos produce lo normalizamos como consustancial con nuestro sistema de vida.

En el ámbito laboral esta transgresión sonora suele ser más evidente y de mayor intensidad, siendo las evaluaciones de riesgos de seguridad y salud las que marcan las pautas para reducir su impacto y consecuencias. De momento su cumplimiento deja mucho que desear, aunque se ha avanzado positivamente en los últimos tiempos.
Sin embargo en el ámbito residencial, aun acotados los niveles sonoros máximos, no existe una concienciación e incluso una educación clara de los beneficios del confort acústico frente a otros como el confort térmico, la domótica, etc. Electrodomésticos ruidosos, ascensores, televisión, aparatos de música, teléfonos, campanas extractoras, lavadoras, secadoras, …, sin contar con la peculiar costumbre de muchos de nosotros de comunicarnos a gritos y cambiar de sitio los muebles con asiduidad son emisores de ruidos que producimos y hacemos padecer a nuestros congéneres. 

La tecnología que actualmente “sustenta” nuestra sociedad ha dejado rastros negativos en el medio ambiente y sus habitantes siendo la contaminación acústica uno de ellos y las soluciones tendentes a la sostenibilidad y equilibrio con el medio ambiente pasa por una reducción drástica del ruido o contaminación acústica.

Se suele meditar en silencio, en las bibliotecas, aulas, hospitales, lugares de culto, .. se suele apreciar y valorar el bajo nivel sonoro. Asociamos el relax y la tranquilidad al silencio y la naturaleza mantiene un nivel sonoro bajo, la concentración y rendimiento en nuestros ámbitos laborales pasa por el confort acústico, pero hemos sacrificado mucho de esto por un ritmo de vida estresante, dañino en muchos aspectos y “RUIDOSO” y aunque disponemos de tecnología para mitigar la contaminación acústica, la reflexión necesaria pasa por analizar si el modelo social que adoptamos es el correcto. 

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