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B16. Descarbonización en la edificación

01 de Febrero, 2022.

Conocido es el efecto de los gases de efecto invernadero sobre el planeta que habitamos. El dióxido de carbona (co2) es uno de los principales exponente de estos gases que al emitirse a la atmosfera en grandes cantidades tiene efectos dañinos y perniciosos para el medio ambiente y por extensión para la fauna y flora del planeta (entre las que nos encontramos los seres humanos).

El CO2 se forma por la unión de un átomo de carbono y uno de oxigeno el cual de modo natural se absorbe por las plantas que fijan el carbono al suelo y liberan oxígeno a través del proceso de fotosíntesis, los animales, por el con-trario, inhalamos oxígeno y éxalamos CO2.

Paradójicamente el carbono es uno de los elementos básicos de la formación de la vida, siendo el 18% de nuestro cuerpo y el 50% del de las plantas y uno de los elementos más abundantes en el planeta.

Es muy abundante en los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón, ..), los cuales son nuestra fuente de obtención mayoritaria de energía en estos tiem-pos, los cuales una vez transformados en energía liberan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera (centrales térmicas de carbón, de gas, automoción, aviación, industria, calefacción y un largo etcétera).

Concretando la situación actual es que emitimos demasiado dióxido de car-bono y de otros gases a la atmosfera, alterando gravemente el equilibrio natu-ral de los gases de efecto invernadero que mantienen la temperatura óptima para la en el planeta. Al aumentar desaforadamente la proporción de esos ga-ses el planeta retiene más cantidad del calor que recibimos del sol y elevamos las temperaturas, distorsionamos el clima, acidulamos los océanos, fundimos los casquetes polares, alteramos los recursos hídricos, desertificamos grandes áreas del planeta, … LA EXTINCIÓN. 

Es este un problema global que requiere una solución global en todas y cada una de la áreas que componen nuestra vida y una a la que dedicaremos este artículo es la descarbonización en el sector de la arquitectura.

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida dentro de edificaciones: vivienda, trabajo, ocio, compras, etc. Estas edificaciones producen aproximadamente un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero, es pues una prioridad que la arquitectura asuma su responsabilidad para ser una parte de la solución y no sólo del problema, reduciendo de manera cuantitativamente importante las emisiones de dióxido de carbono, tanto en materiales como en los procesos de construcción. 

Recientes acuerdos internacionales han puesto fecha a la reducción del car-bono en los edificio. A partir del acuerdo de París de 2015 se pacto una reduc-ción del 50% para 2030 y para el 2050 los edificio deben ser de consumo cero, o sea edificios diseñados y tecnológicamente eficientes que compensen los consumos de carbono, con energías renovables y otros mecanismos que los hagan ambientalmente sanos.

Las herramientas para conseguir estos objetivos son diseños sostenibles, eficiencia energética, energías renovables, incorporación de grandes sumideros de carbono (masa arbórea) y tecnología habilitada para este fin. 

Se incidirá en el diseño respetuoso y equilibrado con el medio donde se asiente la edificación. Los materiales utilizados en la construcción serán de baja huella de carbono, se tenderá al uso de materiales de fabricación local y el reciclaje y reutilización de materiales será condición ineludible y preferente.

La industrialización de la construcción asumirá cotas muy superiores a las actuales y desplazará la arquitectura tradicional y su modo de construcción.

Las energías renovables se estandarizarán en edificación, los combustibles fósiles irán paulatinamente desapareciendo por su alto nivel de emisiones contaminantes dando paso a energía producida por eólicas, fotovoltaicas, hidráulicas e incluso nucleares. La electricidad será la energía predominante en el futuro en nuestras edificaciones.

La tecnología se pone al servicio de este objetivo de reducción de emisiones contaminantes, incidiendo en el diseño de materiales neutros y procesos constructivos industrializados y testados menos contaminantes, mejorando la eficiencia de los equipos de captación y transformación de energías renovables, etc. 

CONCLUSIÓN:
Como conclusión a este artículo me permito una reflexión sobre el futuro que nos espera a corto/medio plazo, se calcula que en el año 2050 seamos 9.500 millones de personas sobre el planeta (tardaremos algo más en emigrar a otros planetas) con un aumento de demanda de energía, de edificaciones residen-ciales e industriales y una mayor movilidad.

Un reto geopolítico, geoeconómico y tecnológico de dimensiones titánicas. 

© 2022 Basalo Arquitectos SLP

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